Biblioteca fantasma / El paraíso imposible

- Evelina Gil - Sunday, 28 Dec 2025 01:43 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
José Ignacio Valenzuela (Santiago de Chile, 1972) es un prolífico y querido autor de novelas y telenovelas, aunque son muy pocos los que se interesan en indagar quién o quiénes están detrás de sus series favoritas, por exitosas que sean.

Pues bien: Valenzuela es el creador de productos como La casa de al lado, Santa diabla y, más reciente, en Netflix, ¿Quién mató a Sara? En su faceta como novelista replica sus virtudes como guionista: imaginativo, intenso, hábil para orillar la intriga y el suspense.

Lo poco que recuerdo (Ediciones B, 2025), su más reciente novela, transcurre con rapidez hipnótica gracias a la ágil narrativa y la brevedad de sus capítulos. Es difícil determinar qué apellido brindarle pues, si bien aborda una historia de amor, ésta es harto problemática y forma parte de una torcida maquinación que incorpora experimentos científicos, expedientes médicos, terroríficos secretos familiares, traiciones y otras cosas que la vinculan con el horror y a la ciencia ficción. En vista de que la contratapa ofrece muy escasa información y la narración presenta volteretas constantes, la sensación de acecho y sorpresa prevalece durante la lectura. Todo comienza con Elena Hausser, joven científica y heredera convencida de haber encontrado a su príncipe azul, el restaurantero Daniel Cano, con el que contrae matrimonio al muy poco de conocerse. Líneas más adelante, Elena es inexplicablemente agredida por unos intrusos, en su propia casa, lo que la deja al borde de la muerte. Una vez superado el trance, sigue a regañadientes a Daniel cuando éste insiste en regresar a su pueblo natal, el ficticio Pinomar.

Pinomar es un lugar paradisíaco, tanto, que Elena no entiende su propia renuencia a regresar a la casa que le devuelve visiones y aromas de una infancia. Lo entiende hasta que se topa con situaciones más que anómalas: la extraña actitud de Begoña, su antigua niñera, que no manifiesta ninguna emoción hacia ella, por no mencionar el espanto que reflejan los rostros de los habitantes de la pequeña ciudad cuando se la topan en la calle. Elena no tiene la menor idea de lo que ocurre, y nadie, ni siquiera Begoña, es capaz de despejar sus múltiples dudas. Conforme transcurren sus días en aquel lugar que solía recordar con cariño, Elena empieza a sufrir una serie de “flashazos” protagonizados por su padre, el doctor Josef Hausser, quien languidece en la ciudad donde ella fue atacada, lo que la lleva a dudar de sus propios recuerdos. “¿Puede un lugar ser realmente tan perfecto o es sólo
una ilusión construida con infinita
premeditación?”

Casi al mismo tiempo que regresa Elena, llega un forastero a Pinamar: un músico de nombre Brian que, a diferencia de Elena, quien incansable hurga en el pasado, viene huyendo del suyo. Sólo alguien que llega comenzando de cero podría acercarse sin miedo a la científica y, aunque ello implique meterse en líos, se propone auxiliarla a levantar la losa sobre su memoria. Pero lo más probable es que a Elena no le guste lo que encontrará en esa habitación cancelada que su padre le prohibió transgredir de niña: el recuerdo más claro que conserva de su progenitor.

Lo poco que recuerdo es una novela apabullante, que le hace creer múltiples hipótesis al lector sin permitirle ganar sus apuestas. Valenzuela juega de maravilla con las cartas de su truculenta imaginación, disfruta hacer que su lector deambule a ciegas y tropiece cada tanto. Resultado: es imposible soltar la historia, pues cualquier cosa puede suceder, incluso la más perversa y cruel traición; la necesidad de que alguien pague viejas cuentas aunque sea inocente; la posibilidad de una resurrección, una fabricación inducida de recuerdos… Valenzuela se caracteriza asimismo como un espléndido diseñador de personajes que, por insólitas que sean sus circunstancias, siempre convencen, y de tan ingeniosas quedan fijas en la mente. Esta, en particular, es una de sus más arriesgadas y pesadillescas historias.

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