Biblioteca fantasma
- Evelina Gil - Monday, 24 Nov 2025 06:38
La mexicana Sandra Becerril (México, 1980) es la precursora del terror literario en Latinoamérica, mucho antes que la argentina Mariana Enríquez. Lo más parecido a un Stephen King en castellano, si bien ha sido más prolífica y reconocida como guionista de cine. Está tras el guión colectivo de la película hollywoodense Nightmare Cinema (2018). Su más reciente novela es El carnaval diabólico (Hachette, México, 2025), una de las más pesadillescas de entre sus cincuenta libros. Y arriesga respecto a la técnica narrativa que indaga en los puntos de vista de los personajes.
Su protagonista, Chloe, una escritora de novelas de terror, se le parece bastante: “A veces me han preguntado en entrevistas cómo, siendo mujer, con esa cara ‒asumen que es amable‒, con la inspiración, no escribo algo más ‘bonito’. Algo de amor”, o: “¿Por qué me cosifican por escribir un género?” Sandra ha respondido la misma pregunta infinidad de veces, pues la dulzura de su rostro contrasta vivamente con el horror extremo de sus historias. Al igual que ella, Chloe es una afamada autora de novelas de terror, sólo que de nacionalidad estadunidense, donde se valora mucho más este género, por lo que aspirar a vivir de sus regalías es viable. Ha aceptado una invitación a participar en un festival del terror en Chiapas, aunque su principal razón para aceptar es reunirse con su amante mexicano, Antún, coorganizador del susodicho festival. Chloe posee todo lo que una escritora puede anhelar, fama y fortuna, pero también lo que para el común de mujeres sería la dicha total: un esposo guapo como actor de Hollywood y una hija sana y preciosa. Pero Chloe se siente infinitamente aburrida de su vida conyugal. Aunque no se indaga mucho al respecto, es posible concluir que Chloe incurrió en el matrimonio y la maternidad aspirando a una cierta “normalidad”, pues desde niña se vuelve
consciente de que posee un poder maligno que canaliza a través de la escritura, lo que la lleva a crear (o incubar) monstruos que provocan pensar en el fenómeno declarado por muchos autores reales, respecto a que no tienen control sobre sus criaturas que escapan a planes preconcebidos para sorprenderlos con giros no contemplados. Dicha premisa es llevada aquí a su máxima expresión: Christian, protagonista de muchas de las novelas de Chloe, elige aquel festival para hacerle ver a su creadora que no está dispuesto a permitir que continúe torturándolo; que habrá de intercambiar papeles con ella: ahora es él quien la escribe.
Desde el preciso instante de su llegada, la escritora comienza a experimentar fenómenos que parecen surgidos de su truculenta imaginación y terminan deslindándola de la realidad, como si se separara de su propio cuerpo, sensación que Becerril traslada a la escritura en forma admirable. Aunque Chloe mantenga una ilusión de control, cada vez que abre el archivo de su nueva novela en su laptop, es como escribir desde el infierno que, contrario a lo que se piensa, es tan gélido que quema. Pese a que en un principio la escritora parte plaza y firma decenas de libros, no tardará en ser repudiada por los moradores de esa Comitán transfigurada que no deja de parecerse a la de Rosario Castellanos. Su principal malqueriente es Lupita, la sumisa pero no menos peligrosa esposa de Antún, su amante, con la que mantiene una tensión que generará angustia en el lector. “Sí, se dice Chloe, todos los escritores estamos dementes. Oscar Wilde decía que
debemos desconfiar de la gente que se dice normal”, y en aquel entorno poblado de gente demasiado “normal”, una escritora que tiene el poder de arrastrar demonios y caminar junto a espectros que sólo ella ve, es un blanco a destruir.
El carnaval diabólico es una novela arriesgada, anómala, que apuesta más por una narración estratégica que por una lírica, aunque el elemento poético no está ausente. Sandra Becerril trabaja ya en una adaptación de esta novela para la pantalla grande l